Algunas veces, al enfrentarnos a un texto, nos impacta su extensión, el tamaño de la letra, o la falta de ilustraciones, y ante estos "obstáculos", adoptamos una actitud de rechazo y negación a la lectura del mismo.
Pero solo es necesario encontrar la manera o técnica para "domesticar" ese texto que parece tan poco amigable.
Algo que despierta el interés es:
- Formular una hipótesis.
- Leer todo el texto para familiarizarnos con el contenido.
- Luego leer detenidamente párrafo por párrafo, subrayando las ideas principales de cada uno, y las secundarias.
- Releer para comprender lo leído.
- Extrae las ideas principales y secundarias.
- Anotarlas para realizar un resumen.
- Releer y explicar con las propias palabras.
- Confirmar o rechazar la hipótesis formulada al inicio.
- Realizar cuadros sinópticos, paralelos, mapas conceptuales.
Un consejito: No te dejes vencer por las apariencias, si te lo propones, todo se puede.
Susana
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